Nos trasladamos

27 04 2015

La próxima semana trasladamos la consulta a una nueva dirección:

Calle La Cartuja, nº 1756, Urbanización El Coto, El Casar.

Os esperamos en la nueva ubicación a partir del 30 de abril de 2015.





Taller de Masaje Infantil en El Casar

18 08 2013

Taller de masaje infantil en El Casar:
Será el 12 de septiembre de 11:00 a 13:00h.
Más información en el grupo de apoyo a la lactancia de El Casar. Próximas reuniones 22 de agosto y 5 de septiembre a las 11:00h en el centro de salud.
Os esperamos con vuestros bebés.
Reserva plaza: fisioraquel@hotmail.com





Un parto en casa.

6 06 2013

La fisioterapia ginecológica y obstétrica tiene mucho que decir en la atención que reciben las mujeres actualmente en los partos hospitalarios.

Infórmate sobre los riesgos de las intervenciones rutinarias que se practican a las mujeres durante el parto y a sus bebés durante y después del nacimiento.

Comparto este precioso video de un parto en casa. Espero que os guste.





Diafreoterapia

7 05 2013

DIAFREOTERAPIA: UNA TERAPIA CORPORAL DE INTEGRACIÓN.

Tenemos todos, salvo alguna excepción, los mismos músculos y los mismos huesos. Sin embargo las formas de nuestros cuerpos son muy diferentes.

Y es que la forma de nuestro cuerpo y nuestra actitud corporal dicen mucho sobre nuestra historia. Se han ido moldeando según las diferentes respuestas que cada un@ de nosotr@s ha generado en el proceso de adaptación y de supervivencia, física y psíquica, al medio social y familiar en el que nos ha tocado vivir.

Nos hemos adaptado, bloqueando algunas zonas de nuestro cuerpo, hemos aprendido a inhibir ciertas respuestas y a aislar informaciones conflictivas, que nuestros sentidos nos enviaban. O bien hemos tenido que cambiar sutilmente una postura, para no sentir más un dolor físico.

El precio ha sido la pérdida de la flexibilidad, de la espontaneidad, de ciertos movimientos y también, de nuestra capacidad de respuesta, de la conexión a ciertas áreas de nuestra memoria. Originando todo ello una pérdida, mayor o menor, según nuestra historia, de parte de nuestra identidad.

En Diafreo buscamos la armonización integral de la persona. Tomando como base un trabajo corporal, buscamos recuperar, mediante la liberación de las tensiones y la conciencia corporal, cada parte de nuestro cuerpo. Liberando las experiencias y expresiones guardadas en las memorias corporales, pretendemos recuperar, además de la salud, los fragmentos de nuestra identidad hipotecada.

Françoise Mézières, la revolucionaria.

El trabajo corporal en Diafreo, está principalmente basado en los principios de fisiología muscular que fueron establecidos por Françoise Mézières.

Iniciando sus observaciones en el curso de los años 40, esta fisioterapeuta, profesora en la escuela de fisioterapia de París desarrolló, a partir de ellas, un método que tomó su nombre: el método Mézières.

Según estos principios, la musculatura actúa siempre en cadena, destacándose principalmente la cadena posterior que va desde el cráneo a los pies, con una prolongación en la cadena interna.

Estas cadenas musculares descritas por ella, junto a la cadena lateral descrita en Diafreo, están invariablemente y crónicamente acortadas e hipertónicas, porque son, en nuestros movimientos habituales y cotidianos, solicitadas continuamente en contracción y nunca estiradas. Así el conjunto que forman va acortándose paulatinamente a lo largo de la vida.

Este acortamiento se acelera como respuesta a traumas físicos y en todo proceso degenerativo.

Las teorías de Françoise Mézières nunca han podido ser refutadas, porque son demostrables sobre cualquier persona. Sin embargo su método ha ido extendiéndose y desarrollándose lentamente y difícilmente siendo frecuentemente adulterado y tecnificado, incluso por sus propios seguidores. Pues, a pesar de su aplastante lógica, su aplicación es compleja, y sobre todo sus bases teóricas se enfrentan a la hipótesis sobre el funcionamiento muscular que siempre ha predominado en medicina, en rehabilitación, en gimnasia, e incluso, en los métodos alternativos. Oponiéndose su mirada holística a la forma de pensar condicionada por el razonamiento lineal y analítico en el que tod@s nos hemos formado.

La historia de nuestra vida da forma a nuestro cuerpo.

En Diafreo, la experiencia nos ha demostrado que estos procesos de acortamiento y contracción crónica de las cadenas musculares no responden solamente a procesos físicos, como describió Mézières, sino que se configuran y aceleran también debido al proceso de adaptación al entorno y a los traumas psíquicos.

La forma del cuerpo, las posturas y la actitud corporal que se adquieren al transcurrir los años, permiten modular o bloquear el flujo de la información sensorial y nerviosa, inhibiendo o disminuyendo así su impacto emocional. Condicionan también, de esta forma, la capacidad de respuesta, inhibiendo la expresión emocional del cuerpo, adaptándola a las demandas y represiones del entorno.

Nos expresamos con los músculos.

Para nuestra expresión emocional utilizamos la musculatura. Y los músculos de nuestra cara, nuestros brazos, piernas, garganta, etc… son regularmente contraídos e inhibidos para limitar esta expresión.

El proceso de acortamiento de las cadenas musculares está en relación directa con el proceso defensivo: tanto si necesitamos defendernos de situaciones e informaciones que resultan traumáticas y difícilmente asumibles por nuestro psiquismo, como si, debido a accidentes o caídas, nos protegemos de las informaciones de dolor mediante movimientos, posturas y contracciones crónicas antiálgicas.

En una situación como en otra, estas tensiones que se organizan para bloquear las informaciones dolorosas e inhibir respuestas y movimientos conflictivos, siempre, invariablemente, lo hacen siguiendo el trayecto de las cadenas musculares descritas por Mézières.

Sin embargo, la capacidad selectiva de control sobre el sistema nervioso y muscular no aparece en el nacimiento. Un bebé no puede controlar voluntariamente más que los ojos y la boca. La capacidad de control sobre la musculatura y el sistema nervioso va madurando de forma progresiva a lo largo del crecimiento. Por lo tanto, según en qué época de la vida hayan aparecido las experiencias mayormente inhibitorias o traumáticas, dependiendo del estadio de maduración en esta etapa, los procesos de bloqueo serán más globales o localizados. Y diferentes las zonas o funciones afectadas, organizando así la forma futura de nuestro cuerpo.

Para mantener estos bloqueos, utilizamos los músculos y el bloqueo de la respiración en mayor o menor grado. En Diafreo llamamos estructurales a estas tensiones profundas y crónicas, que van organizándose principalmente durante el crecimiento, porque son las que, además de configurar la forma del cuerpo, condicionan lo que se suele llamar el carácter.

Por otra parte, es mediante la forma de nuestro cuerpo y de nuestra actitud corporal que participamos en la comunicación no verbal que, en un plano sutil, la mayor parte del tiempo inconsciente, está siempre activa.

Así, por ejemplo, si por la calle se acerca una persona con el pecho abombado y la barbilla prominente, no recibimos de ella el mismo mensaje que el de otra que se aproximara con el pecho y la barbilla hundidos.

El dolor oculto.

Esta nueva organización de la musculatura si bien muchas veces consigue su finalidad, provoca el alejamiento de nuestro eje armonioso y de la percepción de partes de nosotr@s mism@s. Se inicia así un sistema de fuerzas compensatorias, que irán creciendo en espiral, y que afectarán el equilibrio corporal y psíquico.

Al cabo del tiempo, un dolor o un síntoma puede aparecer en cualquier lugar de la cadena siendo muchas veces consecuencia de un antiguo dolor olvidado del que huimos en su tiempo.

Será observando como y porqué se organizaron estas tensiones compensatorias y actuando sobre ellas en su totalidad que llegaremos probablemente a este primer dolor; el que pudo provocar el inicio de la espiral compensatoria y que fue llamado por F. Mézières “dolor oculto”.

Para la Diafreo, este dolor no se limita al cuerpo físico, sino que muchas veces es de origen psíquico.

Las tensiones crónicas afectan a todos los sistemas.

Este círculo vicioso, que mantiene estas tensiones y que a su vez es mantenido por ellas afecta a todos los sistemas: visceral, hormonal, circulatorio, nervioso y músculo-esquelético y también al sistema energético.

En Diafreo no diagnosticamos ni tratamos un síntoma o una enfermedad concreta, pero la experiencia demuestra que al reequilibrar la forma del cuerpo eliminando tensiones musculares crónicas, órganos y sistemas: circulatorio, linfático y nervioso, que estaban comprimidos o desplazados, recuperan o mejoran sus funciones.

Es sorprendente observar como muy raramente se tiene en cuenta el posible origen dinámico y emocional de muchas disfunciones del organismo.

Así, por ejemplo, para no llorar, cuando el flujo del llanto aparece, utilizamos la tensión de, entre otros, los músculos de la parte anterior del cuello para detenerlo. Cuando la inhibición del llanto es mantenida o repetida, la respuesta se memoriza y acaba produciéndose una tensión crónica e inconsciente. Esta tensión impedirá más adelante el libre fluir del llanto, a pesar de la voluntad o del deseo.

Pero, además, la rigidez crónica de esta musculatura, al presionar de una manera continuada los principales vasos sanguíneos que irrigan el cerebro y por consiguiente su circulación de retorno, provocará o contribuirá, en mayor o menor grado a un enlentecimiento de la circulación cerebral y una disminución de su oxigenación con todas las consecuencias que de ello pueden derivar.

Porque los cambios en la forma del cuerpo provocan también cambios en su función fisiológica.

La forma condiciona la función.

La forma armónica de nuestro cuerpo no es caprichosa.

Está perfectamente orquestada para que cada órgano, cada función fisiológica y psíquica reciba la información, la circulación, el espacio, para su equilibrado funcionamiento.

También para que podamos tener una respuesta adecuada al flujo de información que nuestros sentidos vehiculan y que todos nuestros sistemas nos transmiten tanto en lo que se refiere a los estímulos que nos llegan del exterior, como de nuestros sentimientos y emociones.

Sin embargo, cuando esta forma cambia debido a las tensiones que la vida va escribiendo en nuestro cuerpo, este conjunto armónico queda condicionado y a su vez condiciona todos los sistemas vitales.

Imaginemos el funcionamiento de un sistema de riego en un jardín.

Un acodamiento, una piedra que comprima el sistema, afectará al riego de toda una zona, provocando problemas en las plantas. La solución definitiva no será tratar las plantas sino restablecer el buen funcionamiento del sistema de riego.

Igualmente en nuestro cuerpo, un cambio de situación de un órgano, de una red de comunicación, la compresión de un vaso o de un nervio, afectará inevitablemente su función y tendrá repercusiones en la orquestación del conjunto. Y provocará síntomas o patologías que rara vez se relacionarán con la estructura muscular y psíquica.

¿Cómo actuamos en Diafreo?

En Diafreo utilizamos diferentes posturas, adaptadas a cada persona. Estas posturas buscan poner en estiramiento lo más globalmente posible estas cadenas musculares, observando minuciosamente las diferentes compensaciones, que en un intento de las cadenas por mantener siempre la misma longitud del conjunto, van apareciendo en diferentes puntos del cuerpo.

En cuanto a estructura muscular, conseguimos así un trabajo muscular isométrico, es decir, el músculo trabaja estirado en su máxima longitud siendo así traccionado el tejido conjuntivo (parte blanca del músculo), mientras la miofibrilla (parte roja del músculo) es estimulada. De esta forma la musculatura aumenta en fuerza y elasticidad y no en dureza y contracción como sucede cuando se solicita su trabajo en acortamiento (trabajo isotónico). Por ejemplo al levantar pesas y en la mayoría de los ejercicios gimnásticos.

Al soltar el exceso de tensión de los músculos de la cadena posterior, sus antagonistas, siempre faltos de tono, tendrán de nuevo la posibilidad de tonificarse. Y las articulaciones dejarán de ser tironeadas por los músculos acortados pudiendo recuperar así su lugar y su función.

Observamos la respiración y las compensaciones.

En estas posturas, son fundamentales: la vigilancia de la respiración, procurando impedir todo bloqueo respiratorio, y la observación y eliminación constante de las compensaciones.

Si no se tienen en cuenta estas compensaciones, el acortamiento pasará a otro segmento. Así es como al poner en estiramiento una nuca, por ejemplo, la tensión se trasladará a otro punto; pudiendo aparecer en los hombros, la cintura, las piernas, los pies, mediante acortamientos, lordosis, rotaciones, latero-flexiones, el bloqueo respiratorio en inspiración etc, que intentan preservar la longitud global de la cadena. Es debido a esta facultad de las cadenas para recuperar la tensión en otro punto que el trabajo analítico y localizado en un solo segmento, da tan pobres resultados.

Nuestro trabajo por lo tanto, al nivel mecánico, consiste en impedir la acción de las vías alternativas compensatorias para recuperar de nuevo la flexibilidad muscular y la liberación de los movimientos inhibidos.

Aparecen las causas.

Al acercar de nuevo el cuerpo a su eje, al impedir las vías alternativas, pueden aparecer las causas ocultas que iniciaron el proceso de desequilibrio o de la tensión profunda.

Aparecerá quizás un antiguo dolor físico olvidado, dolor que corresponde muchas veces al “dolor oculto” pero también, memorias, emociones, experiencias, imágenes o movimientos cuya información o respuesta estaba retenida en estas contracciones. Expresiones emocionales del cuerpo, emociones e informaciones que, una vez liberadas, permitidas y elaboradas, llevarán a una mayor comprensión de un@ mism@, a nuevas posibilidades de expresión y al cambio.

La implicación de todo el ser.

La espiral de compensaciones que a lo largo de nuestra vida va moldeándonos y condicionándonos, se manifiesta con diversas sintomatologías que pueden ser de tipo articular, visceral o psíquico.

Mediante el trabajo corporal el cuerpo va recuperando su equilibrio físico. Sin embargo para lograr un cambio estable y en profundidad, es necesario que todo el ser se ponga en disposición para transformar un sistema que hasta ahora, bien o mal, le había permitido adaptarse y sobrevivir.

El trabajo corporal abre las vías; sin embargo estas vías deberán ser transitadas de nuevo. Habitar de nuevo cada parte del cuerpo implicará aceptar la información, la sensación y su expresión con todos las connotaciones psicológicas que ello pueda tener.

Cuando la persona abre su sistema defensivo, necesita a alguien a su lado que le acompañe en las vivencias de situaciones antiguas o nuevas, para poder procesarlas y asimilarlas. Necesita el conocimiento, la buena disposición y la calidez de parte del terapeuta.

El terapeuta tiene la función de buscar la forma adecuada para ayudar a cada persona a encontrar la mejor manera para liberar estas tensiones y abrirse a nuevas percepciones de sí misma.

Además de tener capacidad de observación para ver los mecanismos de compensación y defensa, que son diferentes en cada persona, ha de conocer la forma de desanudar las tensiones, abrir los bloqueos en cualquier punto de estas cadenas, facilitar la expresión emocional del cuerpo y comprender la evolución de los movimientos que han quedado fijados. Debe también conocer como a diferentes estructuras corporales corresponden diferentes estructuras psíquicas y cuales son las contracciones musculares crónicas que las determinan.

El conocimiento y el propio proceso personal, serán los que capacitarán al/a la Diafreo-terapeuta o Diafrista para acompañar a las personas en el proceso emocional que acompaña a la liberación de las tensiones profundas, ayudándolas a relacionar su vida con su estado corporal.

En este espacio terapéutico el paciente podrá explorar cómo funciona su musculatura, qué movimientos han quedado fijados y cuales no puede realizar. Podrá relacionar su estado muscular y su vida emocional. Será invitad@ a estar a la escucha de la circulación energética: percibirla, y comprender dónde, porqué y en qué circunstancias se bloquea y de qué manera puede abrirla de nuevo. Encontrará en este espacio, también, comprensiones y herramientas para ayudarse a sí mism@, para que el sentimiento de confianza llegue a ser superior al miedo a soltar las defensas.

A partir de este trabajo podrá observar y explorar su vida cotidiana. Observar cuáles son las situaciones en las que su musculatura se vuelve a contraer y su respiración se bloquea de nuevo, cuáles son las percepciones o expresiones dolorosas y conflictivas que necesita bloquear. Se dará cuenta de lo que está expresando su cuerpo con su actitud y estructura y de qué manera ello condiciona su forma de relacionarse.

Y con el tiempo, podrá ir relacionando todo ello con la historia de su vida.

Cada situación física corresponde a una situación emocional diferente.

La observación y la adaptación a cada proceso personal, sin generalización, es lo que distingue un método de una técnica.

Finalmente, las respuestas están siempre, en cada un@: el/la terapeuta es, en realidad, un vehículo, un facilitador del proceso; no es nunca el poseedor de la llave.

La conquista del espacio interno.

Las posturas de estiramiento ayudan a liberar las tensiones.

Sin embargo, será muy importante también afinar y liberar uno de nuestros sentidos más sutiles, el cenestésico, que abre la conexión con nuestras sensaciones internas.

Y son éstas, las sensaciones de nuestro ser mas profundo las que nos conducirán hacia “el espacio interno”. Este espacio que tiene una trascendencia fundamental porque es en él donde se sitúa la percepción y la conexión con la parte más auténtica de nuestro ser, con esta zona de luz, paz y sabiduría, que las circunstancias de nuestra vida han dejado más o menos cubierta, más o menos escondida. Será a partir de recuperar la capacidad de conexión con este espacio, que lograremos cicatrizar los agujeros de la estructura de nuestro Yo, esta estructura interna que nos permite afrontar las circunstancias externas como tales.

Y el método Mézières, uno de nuestros pilares en Diafreo, es un preciso y precioso medio que nos facilita el acceso a estos espacios, porque mediante la liberación de las tensiones profundas posibilita la abertura de las vías que llevan a ellos.

Malén Cirerol

Las posturas de estiramiento ayudan a liberar las tensiones, pero será muy importante la implicación de la persona para afinar y liberar uno de nuestros sentidos más sutiles, que abre la conexión con nuestro ser más profundo; con este espacio interno que tiene una importancia fundamental. Este espacio donde se sitúa la percepción de un@ mism@, y que tiene mucho que ver con la estructuración del yo más profundo. Porque es esta capacidad de conexión con la parte más auténtica de nuestro ser y de estructura interna la que permite afrontar las circunstancias externas como tales.

Y el método Mézières es un preciso y precioso medio que nos facilita el acceso a estos espacios, porque posibilita la abertura de estas vías, de estas percepciones, mediante la liberación de las tensiones profundas.

 

Fuente: http://www.diafreo.es





El Masaje Metamórfico

9 04 2013

El Masaje metamórfico es una terapia que se aplica en los pies, las manos y la cabeza.

Esta técnica nos conecta con los nueve meses vividos en el seno materno y los tres previos a la concepción, llevándonos a descubrir nuestro propósito en la vida y favoreciendo que nuestra energía fluya libremente. Es por ello que también se llama terapia prenatal o masaje de la transformación.

El masaje metamórfico consiste en un hacer toques y roces de forma suave e intuitiva, en los pies, las manos y la cabeza. En ellos se reflejan una expresión completa de quienes somos, nuestras memorias y nuestras posibilidades.

Un despertar poderoso

Acompañamos a la persona a despertar su sabiduría interna para liberar energía y memorias estancadas, y de esta forma, sanar el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu.

En un espacio de escucha, y de recepción total de la persona, se crea una conexión profunda que hace posible la liberación. Una vez que se produce un desbloqueo energético, se libera una nueva energía de vida donde nacerán nuevas posibilidades.

Dependiendo de tu momento vital, con la técnica metamórfica encontrarás paz, serenidad, inocencia, amor o energía renovada, que el cuerpo utilizará para sanar una enfermedad, mejorar tus condiciones de vida, tus relaciones, tu autoestima, etc.

Este masaje nos ayuda a descubrirnos, a descubrir nuestro gran potencial, transformando la enfermedad en salud, encontrando nuestro propósito en la vida y hallando serenidad y calma en nuestro interior, en nuestra mente. Un silencio que nos permite escuchar a nuestro ser y, de este modo, conocer nuestro camino.

Mediante suaves caricias (aunque a veces no es necesario rozar), en zonas concretas de pies, manos y cabeza, el masaje metamórfico nos ayuda a este despertar interior y a recordar la constante capacidad de regeneración de todo nuestro cuerpo.

Acompañado de agradable música, la sesión es relajante y agradable. Está indicado en personas de todas las edades, en especial a:

– cualquier persona que quiera encontrar serenidad, viviendo en paz y armonía.
– embarazadas.
– depresión, insomnio.
– inseguridad, estrés.
– enfermos de fibromialgía.
– hernias y otros tipos de patología en columna.
– cualquier persona enferma tanto física como psicológica y a sus cuidadores.
– Niños y bebés con problemas, así como sus familiares y cuidadores o educadores.

Todos tenemos un gran potencial dentro de nosotros, sólo tenemos que recordarlo.

El Masaje Metamórfico, o Terapia Prenatal y Metamorfosis, fue creado por el naturópata y reflexólogo británico Robert St. John a mediados de los años 60, quien descubrió la existencia de un mapa psicológico del ser humano, reflejado en el pie, bajo el mapa de los puntos de la reflexología podal.

La técnica metamórfica se basa en que la vida consciente se inicia desde la gestación. En cuanto una célula es creada, ya posee una conciencia elemental. Cuando se forma la primera célula, durante el período de gestación (los nueve meses que transcurren entre la concepción y el nacimiento) se establecen todas nuestras estructuras físicas, mentales, emocionales y de comportamiento.

En el masaje metamórfico las principales zonas psicológicas están determinadas por el “Padre” y la “Madre”. Entre ambas zonas se extiende el mapa reflejo del período de gestación. La zona del “Padre” corresponde al momento de la concepción, y la zona de “la Madre” al momento del nacimiento.

Así, nuestra vida, a partir del nacimiento, se basa en este período prenatal y recibe una gran influencia de su parte. Durante los nueve meses de gestación nos vemos sometidos a la influencia de innumerables factores diferentes: la forma de ser de nuestros padres, el entorno cultural y físico en el que viven, la etapa de evolución que el hombre ha alcanzado, unidos a influencias cósmicas de carácter inmaterial. Todos estos factores dan forma a los patrones de nuestra vida y quedan establecidos durante dicho período.

La imagen de la Metamorfosis es la del gusano que se transforma en mariposa; es la liberación del espíritu que deja su envoltorio en la tierra. Es el nacimiento a una nueva realidad. 

La Técnica Metamórfica, proporciona un estado de relajación y bienestar que induce al equilibrio, por lo que su aplicación y práctica es aconsejable para cualquier persona.

Origen de la Técnica de Masaje Metamórfico

Robert St. John desarrolló la técnica a partir de la Reflexología Podal. Investigando sobre los mapas de los puntos reflejos de los pies, llegó a la conclusión que en algunas zonas, generalmente a lo largo de la cara interna lateral del pie (que correspondería a la columna vertebral), los efectos producidos por la terapia no sólo eran de carácter físico sino que también eran de tipo emocional y psicológico.

Siguiendo con su investigación, relacionó esta zona con el Esquema Prenatal y Observó que a partir del momento de la concepción, el cigoto (célula resultante de la fusión óvulo-espermatozoide) crecía en dirección longitudinal (céfalo-caudal) y estableció así su correspondencia con la columna vertebral.

Comprobó que todos los acontecimientos producidos a lo largo de la gestación, quedaban registrados en la misma y que trabajando las zonas reflejas, correspondientes a la columna vertebral, se producía un desbloqueo que beneficiaba a los pacientes con problemas de tipo emocional. Se da por sentado, que cualquier estímulo exterior durante el embarazo puede afectar al feto de forma física o psíquica.

Un temor consciente o inconsciente, un estado de ansiedad de la madre, puede producir posteriormente una serie de disfunciones en el niño, estableciéndose patrones de conducta que pueden persistir durante toda la vida.

Cómo realizar el masaje metamórfico

Su práctica es muy sencilla. Consiste en realizar unos pases con los dedos de la mano, en la cara lateral interna del pie, desde la parte superior del dedo gordo, en la esquina de la uña, hasta el talón y viceversa.

De vez en cuando, al llegar al talón, se rodea el empeine hasta pasar por el hueso externo de tobillo y se retrocede hasta alcanzar de nuevo el talón. Se repite la operación en el otro pie.

En éste recorrido, el practicante estimula la Glándula Pineal, situada en la esquina superior de la uña. La Glándula Pituitaria, esquina inferior de la uña.

El Punto de la Concepción, situado en la 1ª articulación del dedo gordo del pie y que también corresponde a la 1ª vértebra cervical. Sigue su recorrido por el arco del pie, pasando por diversas fases del Esquema Prenatal , hasta llegar al punto de Animación, en el centro del arco, situado entre el hueso cuneiforme interno y los naviculares.

Finalmente, llega al talón y allí hasta la inserción del tendón de Aquiles, donde se sitúa el punto del Nacimiento.

En las manos el procedimiento es el mismo. Se inicia en la esquina superior de la uña del pulgar, bajando por la parte externa, hasta llegar a la muñeca y se inicia el regreso hacia la parte superior del pulgar. Ocasionalmente, se rodea la muñeca y se repite el recorrido. Realizar la misma operación en la otra mano.

Para la cabeza, el practicante se sitúa detrás del paciente sentado. Con ambas manos, alternándolas, empieza un recorrido que se inicia en la parte superior de la cabeza, en la fontanela, y llega hasta la base del cráneo siguiendo una línea central.

De vez en cuando, sigue un recorrido que va desde los huesos mastoides, pasando por detrás de las orejas y siguiendo el reborde occipital, hasta el centro de la base del cráneo, donde se encontrarán ambas manos.

Aquí los movimientos habrán de ser especialmente suaves ya que la cabeza es muy sensible. También en éste caso se recomienda el silencio, para que el paciente pueda concentrarse más en sus sensaciones.

Los efectos producidos son diferentes en cada paciente. A veces, éstos son inmediatos, notándose mejoría tanto a nivel físico como emocional. En otros casos, se producen paulatinamente y afectan incluso al entorno de ésta persona.

Así pues, aplicando la Técnica Metamórfica sobre pies, manos y cabeza, desbloquearemos y equilibraremos la energía vital, promoviendo el principio de auto-curación que todos los seres vivos poseen.

Con el distanciamiento, el terapeuta consigue que la energía fluya hacia donde sea más necesaria, sin plantearse preguntas de ningún tipo. No importa tanto la enfermedad, como la posibilidad de que el paciente llegue a ser consciente del problema que la provocó. De esta manera se llega a la comprensión y a la aceptación, y por lo tanto, al equilibrio que dará paso a la curación.

Estamos trabajando fuera del Tiempo y del Espacio. Porque desde el presente podemos modificar el pasado. El momento de la concepción siempre es el momento presente, el aquí y ahora.

Consejos para realizar el masaje metamórfico

Su simplicidad hace accesible su practica a cualquier tipo de persona. No importa en absoluto que el practicante sea consciente de su acción. Quizá, incluso sea deseable, porque entonces es mayor su desapego.

Es especialmente recomendable para personas con minusvalías tanto físicas como psíquicas (parálisis cerebral, autismo, síndrome de Down, etc.) También en cuadros depresivos, fobias, trastornos y desequilibrios emocionales.

Los niños son muy sensibles a esta terapia, siendo sus efectos mucho más evidentes. En casos de hiperactividad se ha comprobado su eficacia. Hemos de dejar que sean ellos los que marquen las pautas de frecuencia y duración de la práctica.

En enfermos terminales, ayudaremos a la aceptación del tránsito que están a punto de emprender. Pero, de todos los tratamientos, el más emocionante es el que recibe la mujer embarazada.

Mapas del Masaje Metamórfico

Su localización la encontramos a lo largo de la línea de reflejo de la médula espinal, en el borde interno de ambos pies (muy cerca del reflejo de la columna vertebral en la reflexología podal). Consideradas en todo su recorrido nos encontramos con el siguiente mapa:

PRECONCEPCIÓN
Período durante el que atraemos todo un conjunto de influencias, materiales e inmateriales. Se halla situado en un plano mas allá del tiempo y del espacio.

CONCEPCIÓN
Momento de la formación de la primera célula embrionaria. Corresponde a la “zona del Padre” y al inicio de la columna cervical, en el mapa de la reflexología podal. Se localiza en la articulación falángica del pulgar.

COMPROMISO CON LA VIDA
Área que corresponde a la primera etapa de la “Postconcepción”, en la que el nuevo ser que deviene, “decide” durante esta etapa si se compromete con su gestación. (En reflexología corresponde al área de la septima cervical o “halux valgus” en el pie). Es momento de darse, en algunos casos, abortos espontáneos, lo cual nos indica que el nuevo ser no quiere continuar su proceso de gestación, por el momento.

POSTCONCEPCIÓN
Período que transcurre hasta la semana 18ª de gestación. El nuevo cuerpo se forma completamente, aún en miniatura. El alma sólo va descendiendo paulatinamente en sus envolturas terrenales, que se van formando en el seno de la madre elegida.

ANIMACIÓN
Aquí se halla aproximadamente el punto medio de la gestación, entre las semanas 18ª y 22ª, en un desarrollo regular. El alma desciende un nuevo paso en el feto, y comienza a interaccionar con la madre y su entorno. Comienzan los movimientos, que pueden sentirse a través del vientre materno.

PRENACIMIENTO
Desde la semana 22ª hasta el momento del parto, aproximadamente entre las semanas 38ª y 40ª, dependiendo de cada caso.

Durante este período el nuevo ser, se prepara para su nacimiento a la vida independiente.

NACIMIENTO
Este área coincide con la “zona de la Madre”, que comprende el tendón de Aquiles y los bordes del talón.

Duración del masaje metamórfico
La duración del tratamiento la determina el propio paciente, quien dirige su terapia. Añadimos al trabajo de los pies el de manos y cabeza, masajeando en ellas igualmente, las líneas “prenatal” y del “cambio”.

Los pies se relacionan con el movimiento; así cuando sentimos que el paciente comienza a “movilizarse interiormente” añadimos el masaje de manos y cabeza, dividiendo la hora de sesión en tres partes (40, 10 y 10 minutos).

Las manos representan la capacidad de actuación, y la cabeza los esquemas de pensamiento que utilizamos.

Con el trabajo del Masaje Metamórfico ayudamos a la “Fuerza de Vida” del paciente a iniciar el movimiento de cambio, que se expresará en lo que pensemos y hagamos, a partir de entonces. En los pies se refleja el ser humano completo, y desde ellos podemos inducir cambios globales.

Aprendemos a “leer” aspectos de la persona con la que trabajamos, por ejemplo ante arcos plantares sobrealzados, nos indicarán una tendencia de la persona a “no tomar tierra”; mientras que el “arco vencido” de un pie plano nos indicará la tendencia de una excesiva caída en la gravedad.

También nos fijaremos en el estado de los dedos, uñas, durezas, humedad de la piel, circulación periférica, etc. Todo ello nos va a servir de referencia pero sin apegarnos, para no condicionar nuestra actitud de entrega a la necesidad del paciente, ni menos de extraer conclusiones “simplistas” de su estado, basándonos en estas observaciones.

Robert St. John nos dice que la estructura mental de la persona se manifiesta en el armazón óseo, la vida emocional se halla relacionada con el estado de músculos y órganos, mientras que los fluídos corporales nos hablan de la dirección que imprimimos a nuestras emociones.

Todo ello nos resulta de ayuda, así como la observación de su forma de andar, de moverse, pero sobretodo atenderemos a lo que nos diga, es decir, a su expresión consciente por medio de la palabra, sin emitir juicios ni dejarnos llevar por condicionamientos, propios o ajenos.

También existen algunos terapeutas que han desarrollado su propia forma de trabajo con este Masaje, combinándolo con recorrido de la columna o equilibramiento de chakras.

Fuente: Internet





Terapia sacrocraneal y liberación miofascial

12 03 2013

¿Qué es la Terapia Sacrocraneal y para qué sirve?

La terapia sacrocraneal nace como parte de la osteopatia, hacia principios del siglo XX, el osteópata W. Sutherland D.O. estudió el cráneo y comenzó a investigar sobre lo que llamó mecanismo sacro-craneal.
El sistema Sacro-Craneal es un sistema contenido dentro de una gruesa e impermeable membrana: la Duramadre, que envuelve al cerebro y a la médula espinal. Una función de este sistema es la producción, circulación y reabsorción del fluido cerebroespinal o líquido cefalorraquídeo. Este fluido se produce dentro del sistema Sacro-Craneal y mantiene el ambiente fisiológico en el que el cerebro y el sistema nervioso se desarrollan, viven y funcionan. Hay, por tanto, en la Duramadre una producción de un continuo subir y bajar de la presión del fluido dentro del sistema Sacro-Craneal. El pulso de este fluido es, al igual que el latido cardíaco o la respiración, trasmitido a todos los tejidos y estructuras del cuerpo como un movimiento involuntario y espontáneo con ritmo determinado que oscila entre los 6 y 12 ciclos por minuto.

La terapia sacrocraneal es una de las más suaves porque las maniobras en su mayoría son imperceptibles para adecuarse a ese ritmo respiratorio primario.

Se aplica una presión muy suave sobre el cuerpo, siguiendo el Movimiento Respiratorio Primario (ritmo de bombeo del líquido cefalorraquídeo), para permitir que las fascias y el cuerpo se liberen. Es una técnica manual que respeta la situación corporal, es agradable, tranquiliza y calma.
El objetivo del terapeuta sacro-craneal al evaluar y tratar este sistema es ser lo menos intrusivo posible, usando la menor fuerza posible en la palpación y tratamiento. Cuando hallamos movimiento desequilibrado, especialmente si está relacionado con la cabeza y el sacro, sugiere al fisioterapeuta que las funciones normales del cuerpo pueden estar en conflicto. Cuando las funciones corporales están perturbadas, se pueden desarrollar síntomas. El terapeuta sacro craneal ayuda normalmente al cuerpo a restablecer un movimiento equilibrado con técnicas suaves y sutiles.

Para explicarlo de forma sencilla, nada mejor que un ejemplo:

Si coges un guante de latex que sea de una talla más pequeña para ti y te lo pones tratando de mantener la mano extendida, te darás cuenta de que enseguida, tu mano vuelve a cerrarse, independientemente de la fuerza que tengas.

Esto ocurre porque la resistencia que ofrece el latex después de un tiempo, es mayor que la fuerza que tiene tu mano y ésta cede.

Las fascias son un tejido conectivo, poco elástico, que envuelve y recubre todas las estructuras corporales, en distintas capas. Cuando una fascia está retraída, todo lo que contiene (músculos, vísceras, etc.) también lo está.

Es como si tuvieses un guante pequeño en todo tu cuerpo. Hay menos elasticidad, peor movimiento y por tanto más retracción, dolor, menos espacio para el correcto funcionamiento de los órganos, peor capacidad respiratoria, problemas digetivos, más inflamación, peor circulación, más tensión y estrés, incomodidad…

En cualquier lesión corporal existe una restricción fascial o “guante pequeño”. Al tratarlas, se liberan todas las estructuras que hay en su interior. La terapia sacrocraneal tiene efecto antiinflamatorio y analgésico.

¿En qué afecciones está indicada la terapia sacrocraneal?

Dolor muscular y articular, estrés, problemas digestivos, migrañas y jaquecas, alergias, retención de líquidos, dislexia, hiperactividad…

Ayuda a mejorar la calidad de vida en casos de parálisis cerebral, epilepsia, hidrocefalia escoliosis y dislexia. Muchos de estos problemas surgen del trauma del nacimiento al producirse lesiones craneales al sacar la cabeza del bebé. Con unas cuantas sesiones a un recién nacido se recupera la flexibilidad de este sistema y se resuelven innumerables problemas. En el caso de nacimientos por cesárea también existen problemas, ya que no existe compresión y descompresión del bebé en el canal del parto, necesaria en el nacimiento para dar impulso a la respiración secundaria (pulmonar).

Tiene muy buenos resultados en jaquecas, migrañas, sinusitis, neuralgias, lumbago, ciática, dolores de espalda, depresiones, pitidos de oídos, tics nerviosos e insomnio, que pueden provenir tanto del trauma de nacimiento, de un accidente o un golpe en la cabeza o en el sacro.

¿Cómo ayuda la Terapia Sacrocraneal en el embarazo y en el parto?

Durante todo el embarazo, el futuro bebé necesita espacio para desarrollarse. Este espacio se consigue muchas veces a base de compensaciones posturales, que pueden derivar en ciáticas, lumbalgia, incomodidad, mayor retención de líquidos o peor circulación.

Si liberamos la tensión del sistema miofascial, el embarazo y el parto se desarrollan más fácil y naturalmente. La madre nota con la terapia sacrocraneal mayor comodidad y alivio.

La Terapia Sacrocraneal también se utiliza para que el recién nacido elimine las tensiones sufridas durante el parto, que acaban influyendo en el futuro desarrollo del niño.

Alergias, dolores, cólicos del lactante, escoliosis, incluso trastornos del aprendizaje, suelen mejorar con la Terapia Sacrocraneal.





Osteopatía Estructural, Sacro-Craneal y Visceral

26 02 2013

La osteopatía fue desarrollada por Andrew Taylor Still y basada en la hipótesis de que muchas enfermedades son debidas a una pérdida de la integridad estructural. Está reconocida como carrera universitaria en varios países, como Reino Unido y Francia. En España es una especialidad que corresponde al fisioterapeuta, como parte de su formación en terapias manuales.

La Osteopatía se basa en que todos los sistemas del cuerpo trabajan conjuntamente, están relacionados, y por tanto los trastornos en un sistema pueden afectar el funcionamiento de los otros. Es por tanto una práctica de tipo holístico. El tratamiento, que se denomina manipulación osteopática, consiste en un sistema de técnicas prácticas orientadas a aliviar el dolor, restaurar funciones y promover la salud y el bienestar.

La Osteopatía es una disciplina terapéutica basada en la anatomía y fisiología del cuerpo humano, en el conocimiento de cómo intervienen los diferentes tejidos en la producción de la enfermedad y en la aplicación de técnicas de normalización de las funciones alteradas.

Aunque a la Osteopatía se la relacione fundamentalmente con problemas que afectan al aparato locomotor, lo cierto es que trata al ser humano de forma global, como un todo, restableciendo el equilibrio mediante técnicas manuales dirigidas a los tejidos afectados, sean estos del sistema musculoesquelético, visceral, nerviosos etc.

Es una terapéutica manual que ayuda a aliviar, corregir y recuperar lesiones musculo-esqueléticas y patologías orgánicas. La intervención osteopática realiza un diagnóstico funcional, aplica técnicas que desencadenan reacciones fisiológicas que equilibran y normalizan las diferentes alteraciones musculares, osteoarticulares, orgánicas y funcionales, mejorando o resolviendo el cuadro clínico e incidiendo especialmente en sus manifestaciones sintomáticas dolorosas.

La Osteopatía funciona facilitando la autorregulación del organismo en cualquier patología. La Osteopatía, en un contexto de abordaje holístico, a través de modelos globales bio-médico-psico-sociales, promueve la recuperación del equilibrio mecánico del conjunto de los tejidos corporales musculoesqueléticos, nerviosos, viscerales, circulatorios… Lo hace con la aplicación de técnicas manuales dirigidas a los tejidos identificados como patológicos en el diagnóstico funcional osteopático.

Tipos de Osteopatía:

La clasificación de técnicas de Osteopatía se divide en función del órgano o tejido sobre el que actúe el fisioterapeuta-osteópata. Así, hablamos de:

– OSTEOPATIA ESTRUCTURAL: dirigida al sistema musculo-esquelético, donde aplicamos diversas técnicas manuales, movilizaciones o manipulaciones articulares.

– OSTEOPATIA VISCERAL: orientada a actuar sobre los tejidos que participan en las funciones de las vísceras, las membranas fibrosas, las fascias, los vasos sanguíneos, los nervios… A veces existen adherencias o tracciones miofasciales que dificultan la normal movilidad de las vísceras. Las técnicas manuales viscerales ayudan a liberar bloqueos, mejorar la irrigación sanguínea y recuperar la movilidad.

– OSTEOPATIA CRANEAL Y TERAPIA CRANEOSACRAL: Actúa sobre el sistema nervioso central. Mediante técnicas manuales, se libera y facilita la micromovilidad del cráneo y el conjunto de la relación craneosacral a través de las membranas meníngeas y el papel del líquido cefalorraquídeo. Algunas consecuencias de alteraciones posturales, traumatismos, desequilibrios musculares etc, pueden afectar a nervios craneales, arterias, glándulas y otros tejidos, a su paso por orificios craneales o en el interior mismo, lo que puede provocar neuralgias, dificultades de visión, audición, alteraciones de algunas funciones glandulares, vértigos, migrañas, e incluso a través del sistema nervioso vegetativo, trastornos digestivos, respiratorios, vasculares, etc.

Tratamiento osteopático:

El tratamiento osteopático consiste en tratar las disfunciones, la hipermovilidad o hipomovilidad que se puedan encontrar en la columna vertebral, las articulaciones, el sistema nervioso, el sistema muscular, las vísceras, el cráneo. Busca recuperar el equilibrio corporal perdido, reactivando sus mecanismos de autocuración con diversas técnicas terapéuticas: manipulaciones articulares, técnicas de energía muscular, de movilización, de streching, HVLT, funcionales, entre muchas otras. El tratamiento depende de una evaluación corporal completa, del tipo de lesión y del paciente. Ningún tratamiento es igual a otro y se debe seguir siempre un enfoque personal único.

Durante el examen físico-osteopático del paciente, el osteópata evalúa el estado anatomofuncional buscando disfunciones en diferentes tejidos o sistemas, relacionados con la sintomatología, estableciendo y correlacionando posibles reflejos psico-somáticos, somato-psíquicos, viscero-somáticos, etc.

El diagnóstico osteopático busca tratar la causa real del problema (orígen de la disfunción) y no tanto el síntoma.

Por ejemplo, un dolor somático a nivel dorsal o en un brazo, puede ser el reflejo de una afección visceral digestiva o cardíaca.

La disfunción primaria o causa de un dolor mecánico en la zona posterior, llevará a determinado segmento a ser sintomático o doloroso. Esta disfunción primaria suele situarse a distancia del segmento sintomático, por eso en Osteopatía tratamos la zona dolorosa y otros segmentos a distancia causantes del encadenamiento de tensiones, de disfunciones articulares o musculares que acaban por sobrecargar el tejido que presenta el síntoma doloroso.

Por ejemplo, es muy frecuente encontrar lumbalgias que responden a una causa primaria de antecedentes de lesiones de tobillo mal solucionadas. Esto genera una alteración en la biomecánica de la marcha que termina por sobrecargar la zona lumbar o cualquier otro nivel vertebral, provocando dolor y déficit funcional.

Principios Básicos:

En la Osteopatía existen ocho principios básicos, reconocidos a nivel internacional:

  • Holismo: el cuerpo funciona como una unidad, no como un conjunto de órganos.
  • Relación forma-función: la estructura de un órgano influye en su función y viceversa.
  • Homeostasis: el cuerpo posee mecanismos autorregulatorios.
  • Autocuración: el cuerpo siempre busca su reparación, aunque la enfermedad altere ese esfuerzo.
  • Influencia interna por medio de acciones externas: las fuerzas externas modifican la forma y función internas.
  • Circulación: el movimiento de fluidos corporales es esencial para el mantenimiento de la salud.
  • Inervación: los nervios juegan un papel crucial en controlar los fluidos corporales.
  • Componente somático de la enfermedad: toda enfermedad se manifiesta de forma externa como síntoma somático.Un aspecto importante de la competencia del Osteópata, es establecer su diagnóstico osteopático, al tiempo que un diagnóstico diferencial o evaluación de problemas de competencia médica, de manera que cualquier paciente con sospecha de patología en la cual no está indicada la Osteopatía o en la que sea necesaria la intervención médica alopática, el paciente es orientado al profesional médico para que realice el diagnóstico y tratamiento correspondiente. Esto significa que la complementariedad y la interrelación entre médico y fisioterapeuta-osteópata, debe ser total para garantizar un abordaje multidisciplinar en el paciente. 

Indicaciones de la Osteopatía:

Disfunciones que cursan con dolor a nivel de la columna vertebral (cervicalgias, neuralgias, tortícolis, dorsalgias, lumbalgias, ciáticas, neuralgias de origen vertebral o síndromes compresivos periféricos), a nivel del troco, región costal, así como en dolores de miembros superiores o inferiores (traumatismos, esguinces, tendinopatías, etc.)

Igualmente está indicada en cefaleas, migrañas, vértigos, trastornos digestivos funcionales, en trastornos de los sistemas cardiorrespiratorio, circulatorio, ginecológico, trastornos relacionados con la articulación temporomandibular…

En definitiva, cualquier problema funcional que afecte al sistema muscular u osteoarticular provocará, tarde o temprano, un problema orgánico, dado que todas las funciones orgánicas están interrelacionadas entre sí. Por ejemplo, la disfunción mecánica vertebral es una lesión de naturaleza micromecánica que se automantiene, por vía refleja, con espasmos musculares profundos (mecanismo de defensa que pone en marcha el sistema nervioso), muchas veces reversibles de forma espontánea o por manipulación osteopática durante una sesión de tratamiento.

Fuente: Wikipedia